Si tienes que regalar a alguien vegetariano y no quieres que sienta que has improvisado… esta es esa cesta que se nota que está pensada.
Ser vegetariano no es “comer ensalada”.
Es elegir bien. Y aquí hay producto bueno de verdad.
Un vino tinto que acompaña perfecto, alcachofas y piquillos de calidad, paté de berenjena, un queso curado con carácter, aceite de romero para darle un punto especial, espumas de sal que elevan cualquier plato… y ese toque dulce con mermelada de clementinas, biscuits y almendras con chocolate que hacen que todo tenga sentido.
No es una cesta “porque no lleva carne”.
Es una cesta completa, equilibrada y con personalidad.
La recomiendo mucho para cumpleaños, aniversarios o agradecimientos cuando quieres respetar la elección de esa persona y, además, sorprenderla.
Porque sí, se puede ser vegetariano y disfrutar de lo gourmet.



